Una experiencia comunitaria

Suenan las campanas. Los feligreses o quienes caminan ahora por las estrechas calles variopintas y tradicionales de Sancti Spíritus se acercan la iglesia más antigua de la Isla. Luego del campaneo, se escucha el grupo que sirve fielmente a la comunidad a través del ministerio de música.

Para el misionero francés Albán María du Cosquer, llegar por primera vez a la Iglesia Mayor de Sancti Spíritus fue un encuentro único: “El primer domingo que entré a esta iglesia para oficiar la misa, escuché a la gente cantar a una sola voz. ¡Todos cantaban! ¡Algo impresionante! Como nunca lo había vivido en mi vida de sacerdote. ¡Se me puso la piel de gallina!”

A partir de ese momento, el p Albán María supo que debía aprovechar la virtud y el potencial de aquellas mujeres y hombres para la música. Su misión en Sancti Spíritus no sólo ha sido la de construir conventos y reparar iglesias, o enseñar la fe en los campos y realizar su servicio como Párroco en La Mayor, sino también desarrollar este grupo Acrisolada, consciente de que la música es un ministerio esencial para la evangelización y la liturgia.

Cada día, como parte de su experiencia de fe, estos artistas convierten pasajes de la Biblia o del Magisterio de la Iglesia en letras de canciones, abarcando géneros litúrgicos y otros más populares, que permiten conocer más al Señor y la bondad de su Palabra.

Una experiencia comunitaria

Acrisolada: la fe hecha canción